Si te estás preguntando cuándo es el mejor momento para poner al bebé en la silla de paseo, ¡no puedes perderte nuestro post de hoy! Te contamos cuándo tu hijo estará preparado para abandonar su capazo y estrenar sillita de paseo.

El mejor momento para poner al bebé en la silla de paseo

Cada bebé tiene sus tiempos. ¡Respétalos!

La realidad es que indicarte el momento exacto para realizar el pasaje del capazo a la silla de paseo es imposible. Pero ¡no desesperes! Digo que es imposible porque depende de cada bebé en particular. Como lees: no hay una edad para pasar al pequeño a la silla de paseo, todo depende de su desarrollo personal.

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Como bien sabes, cada bebé es un mundo y mientras hay algunos que caminan antes, hay otros que hablan antes. El desarrollo psicomotriz es tan diferente de un niño al otro como el ADN (aún cuando podamos hablar de etapas de desarrollo «normales»).

Veamos juntos qué deberías observar en tu pequeño para saber si está preparado para dar el gran paso:

  • Sostiene la cabeza sin problemas por sí solo.
  • Se mantiene sentado: ojo con esta información. Nos referimos a que el niño pueda sostener la postura sin necesidad de cojines alrededor.
  • Es curioso y desea ver lo que sucede a su alrededor.
  • El capazo le ha quedado pequeño.
  • No desea pasear en el capazo: le notas intranquilo y solo disfruta del paseo en brazos, cuando puede mirar el mundo que le rodea.

Es posible que tu hijo no cumpla con todas estas pistas y entonces ¿qué puedes hacer? ¿Llegó el momento de poner al bebé en la silla de paseo o no?

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Por lo general, los bebés están listos a partir de los 4-6 meses pero ¡cada peque es diferente!

La decisión es muy personal. Te cuento mi experiencia: mi primer hijo nació inquieto. No le gustaba el capazo, no dormía al pasear: él quería ver el mundo. A los dos días de nacer sostenía la cabeza (y no exagero). A los dos meses el capazo parecía estarle pequeño. Se resistía a él, lloraba cuando paseábamos y era realmente una pesadilla. Acudí entonces al pediatra, desesperada y sin saber qué hacer. ¿Su respuesta? Intenta con la silla de paseo. Mis ojos se abrieron grandes como platos.

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¿Cómo iba a pasarle a la silla de paseo si tenía solamente dos meses? Su explicación fue sencilla: utilizar la silla de paseo lo más recostada posible (ya te conté que compramos un Jané Rider y es posible colocarle bastante reclinado). Fue mano de santo: empezó a disfrutar de los paseos y yo me desestresé.

¿Es lo ideal? No lo sé pero fue la solución para mi hijo. Por eso te digo: cada niño es un mundo y lo que sirve para uno, no sirve para otro.

Mi recomendación es que observes a tu hijo. Si el pequeño mantiene la cabeza bien pero no disfruta del capazo y éste le queda pequeño, puedes probar colocando la silla recostada y mirándote a ti. Quizá sea la solución.

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